Me encuentro viajando en la carretera que lleva de San José a Puntarenas. Y aprovecho este viaje de un par de horas, para contar mi historia de amor, especialmente en esta fecha que está por acercarse el día de los enamorados. Puedo comenzar por decir lo siguiente. Les contaré mi Storytime de San Valentín.
Inicio del Storytime de San Valentín
Mi nombre es Carlos y hoy mientras manejo en mi amada motocicleta NS 200 les cuento mi historia de amor. Hace más de tres años conocí al amor de mi vida, me encontraba en el Paseo Colón, caminando junto a unos buenos amigos, cuando de pronto me enredé en un par de ojos marrones que me hipnotizaron en seguida. Recuerdo muy bien ese día porque le había puesto una parrilla a mi moto, y aunque mi novia siempre reprocha que lo recuerdo por eso, también lo hago porque a ella le encantaron.
Algo dentro de mí, me llevó a hablarle, así no recibiera ninguna palabra por su parte. Sin embargo, sucedió todo lo contrario. Pasaron cerca de diez minutos cuando pude colocarle nombre a esa chica de ojos marrones, su nombre era Valentina.
Mientras que sigo manejando por la Autopista General Cañas, les cuento mi historia de amor con Valentina. Podría considerarse que, este es el inicio del Storytime de San Valentín.
El período de relación con Valentina
Esta chica era más joven que yo, tenía apenas 18 años, mientras que yo iba a cumplir 21. Nuestra historia al inicio fue un poco difícil, sus padres no me aceptaban por trabajar como delivery y ser un amante innato del motociclismo, pero poco a poco se dieron cuenta que era una buena persona.
Esta moto en la que hoy viajo, tiene un valor sentimental muy importante para mí y para nuestra relación, porque fue nuestro transporte para nuestra primera cita y también el único testigo de nuestro primer beso.

Cada vez que viajo solo, la llevo a ella conmigo, porque es impresionante como esta máquina puede recordar y recrear cada momento vivido junto a ella.
Mientras recreo estos momentos especiales que he vivido con Valentina en mi amada motocicleta, voy acercándome al final de la autopista General Cañas, para tomar la Autopista Bernardo Soto.
La decisión correcta
Cada vez que pienso en Valentina, pienso en el amor que siento por ella, en todos los momentos que durante estos tres años hemos vivido juntos. Y aunque algunas personas consideren que estamos jóvenes, sé muy bien que es el amor de mi vida, por eso les contaré cómo esta historia de amor se transformó hace seis meses.
Decidí recrear un poco ese momento exacto en el que nos conocimos en Paseo Colón, la llevé a un restaurante que se convirtió en nuestro favorito y luego de deleitar nuestro paladar con comidas ticas, decidimos caminar un poco. Sin duda, este lo considero como el momento cumbre de mi Storytime de San Valentín.
Justo cuando el sol se estaba escondiendo me acerque a mi moto y saque de allí la sortija que le entregaría a mi futura esposa -Claro, si ella decía que sí- con un atardecer fenomenal y con una rodilla apoyada en el suelo, le dije que si quería casarse conmigo. Por un momento pensé que diría que no, ya que su conmoción no la dejaba mediar palabra alguna, sin embargo, faltó solo una sonrisa de mi parte para que se abalanzara sobre mí y me dijera que ese era su mayor anhelo: Ser mi esposa.
Final del Storytime de San Valentín
Hoy me encuentro aquí, camino a Puntarenas, uno de los lugares más turísticos de Costa Rica, para pronunciar el sí que tanto queremos frente a nuestros seres queridos.
Si se preguntan ¿Por qué decidí viajar en mi moto en un día tan importante como mi matrimonio? Sencillo, esta moto es nuestro primer refugio y lugar seguro, y tanto Valentina como yo, consideramos que debía formar parte de este momento tan especial.
Para este momento, ya me encuentro en la carretera Esparza Puntarenas, con los nervios de punta y vestido de gala. Luego tome la Avenida Central, que me lleva directamente a la Catedral Nuestra Señora del Carmen, donde me encontraría con el amor de mi vida. Espero hayan disfrutado de mi Storytime de San Valentín, tanto como yo lo hice.

